martes, 19 de abril de 2016

DIFÍCIL DETERMINAR CUANTAS TRANS VIVEN EN QUITO



El señor Guido Cisneros Sierra narró que entre los años 2011 y 2012, se ejecutó el proyecto de atención médica: “Estudio de prevalencia de infecciones de transmisión sexual (ITS) y virus de inmuno deficiencia humana (VIH) en la población transgénero que vive en la ciudad de Quito”.
En este proyecto un grupo de médicos motivados con el eslogan: “trabajamos para construir un futuro mejor para la comunidad trans”, asumieron la responsabilidad de proteger la salud de este conglomerado. La estrategia utilizada en esta diligencia, fue la oferta de atención médica gratuita “puerta a puerta” y su absoluta confidencialidad.

En la promoción de este servicio se utilizó material gráfico, obsequios y estímulos monetarios, para conseguir la participación del colectivo transgénero. Este trabajo tuvo una duración de un año y logró el abordaje de 207 mujeres transgéneros en la ciudad de Quito.






El estudio fue diseñado y dirigido por el doctor Jerry Jacobson, médico de la Organización Panamericana de la Salud y técnico en elaborar protocolos de investigación para poblaciones transgéneros. Tomando como referencia a parámetros internacionales, Jacobson estimó que en la ciudad de Quito, deben visibilizarse aproximadamente 300 mujeres transgéneros.

El señor Francisco Guayasamín, tiene el dominio de la revista virtual “País Canela”, este medio de información tiene como finalidad educar a la población en materia de diversidad sexual, sus lectores a través del internet han establecido un sito de encuentro, disertación, estudio y debate. La página web recibe más de 10,000 visitas diarias de personas que buscan ilustración y contactos, en este sitio del ciberespacio se ha formado un grupo de 800 personas que se definen como mujeres transgénero de clóset (ocultas).

En el año 1997, el señor José Urriola Pérez fue presidente de la Asociación Transgénero “Coccinelle” y posteriormente presidente de la Fundación Ecuatoriana de Minorías Sexuales (FEMIS), es uno de los pioneros y militantes más activos del movimiento GLBTI en Ecuador. Durante el proceso de despenalización de la homosexualidad en nuestro país y por recomendación del señor Alexis Ponce, Presidente de la Comisión Ecuatoriana de Derechos Humanos, el señor José Urriola utilizó el nombre de “Alberto Cabral”, para proteger su vida de grupos de tendencia neonazi que se aprestaban a actuar en su contra y para sortear las acciones del código penal vigente, que en esa época castigaba las relaciones homosexuales con prisión.

El señor José Urriola considera que es muy difícil determinar el número de mujeres transgéneros que viven en Quito, cree que el tema es complejo, pues la identidad de las transgéneros tiene una multiplicidad de variantes.

Las transgéneros más accesibles son las de clase económica baja, a pesar de que tienen que estar movilizándose continuamente de un domicilio a otro, porque no están seguras en ningún sitio. Para José Urriola Pérez al manejarse por cifras se corre el riego de caer en contradicciones y con ello tachar la seriedad del trabajo, por esta razón opina que una investigación al colectivo transgénero no debe realizar proyecciones ni inferencias estadísticas, sino análisis antropológico, histórico, socioeconómico, sociocultural, etc.

El señor José Urriola Pérez (Alberto) relató, que durante la operación política para la despenalización de la homosexualidad en Ecuador, hecho acontecido entre los años 1997 y 1998, en algunos foros estatales o privados se quería forzar a las transgéneros a vestirse de hombres, para permitirles el ingreso a estos auditorios, esta imposición fue rechazada tajantemente, ya que era un intento para borrar a las transgéneros del escenario, a través del enmascaramiento de su caracterización. Esta censura impuesta por la sociedad al colectivo transgénero, vuelve a las personas con esta identidad, incuantificables.

La activista, Carmita Villegas Loor enfatizó en lo difícil que resulta incursionar en el colectivo transgénero. Por esta razón recomienda utilizar como estrategia para recopilar datos, a la técnica denominada “alcance a pares”, en esta acción, mujeres transgénero previamente capacitadas se encargan de levantar la información, este método resulta ser el más efectivo y seguro. Las transgéneros son muy cautelosas y como medida de seguridad personal, jamás entregan datos confidenciales a personas que pretenden auscultar su modo de vida.

El sociólogo Fernando Sancho Ordóñez sostiene que una investigación al colectivo transgénero no debe ser estadística, sino metodológica, ya que es demasiado complicado aproximarse a las personas para recolectar información relativa a su identidad sexual o de género. En estas condiciones, la presencia de algunas variables ocultas no permiten obtener cifras reales y en consecuencia la vaguedad de los subregistros existentes no brinda la oportunidad de hacer estimaciones.

Para Sancho, los datos son importantes para poder establecer un diálogo con ellos y no para reemplazarlos en fórmulas matemáticas. El siguiente paso para encontrar una cifra del universo de las mujeres transgéneros que viven en la ciudad de Quito, consistió en indagar en los barrios de la ciudad en donde su presencia es muy notable. En el sector de la Plaza del Teatro (Centro Histórico de Quito), se ha constituido el Comité Barrial “Camilo Egas”, con el fin de conseguir seguridad integral para este sector. Según narró el abogado Guido Nivicela Matamoros, vicepresidente de dicha Asociación, en un diálogo conciliador realizado entre los residentes del lugar y las trabajadoras sexuales transgénero que laboran en las inmediaciones de la Plaza del Teatro, las sexoservidoras nombraron a 80 mujeres transgénero que realizan trabajo sexual en diferentes sectores de la ciudad de Quito y a 220 mujeres transgénero que realizan otras actividades productivas o que sobreviven en situación de desempleo involuntario.

Al visitar los hoteles, patios, zaguanes y recovecos (sector de la Plaza del Teatro) dentro de los cuales las sexoservidoras ejercen su trabajo, se pudo conocer que algunos de los varones que demandan de este servicio, imperturbablemente se autodefinen como “ciento por ciento heterosexuales”, mientras que otros varones reconocen que no tienen una preferencia sexual definida.

Para la comunidad científica ecuatoriana la condición transgénero ha sido un tabú y hay poca información sobre el tema. En el Ecuador una investigación sobre el transgenerismo es considerada fuera del colectivo GLBTI como: “sospechosa, antipática, encubridora e inescrupulosa”. Por esta situación las personas no se privan de descargas su animadversión sobre los investigadores de este tema.

Tomando como referencia los informes científicos sobre el colectivo transgénero y los resultados del VII CENSO DE POBLACIÓN Y VI DE VIVIENDA, año 2010, mediante cálculos sencillos, se puede presentar una cifra probable de la población de mujeres transgénero que vive en la ciudad de Quito, con plena conciencia de que un sentimiento tan íntimo y personal no puede ser revelado por medio de operaciones aritméticas.

lunes, 18 de abril de 2016

NO EXISTEN CENTROS DE FORMACIÓN PROFESIONAL PARA PERSONAS TRANS



¿Conoce en la ciudad de Quito, centros de formación profesional
que capaciten a las transgéneros? 

No existen centros de capacitación que atienda a las transgéneros con sus características físicas y sicológicas. Las que consiguen un cupo en algún curso de capacitación, para asistir a clases se ven obligadas a vestirse como varones. Como las transgéneros ya tienen cambios físicos visibles, esta apariencia andrógina es motivo de asombro, burla y desprecio. Las personas aprovechan toda ocasión para calificar a las transgéneros de monstruos afectados por un defecto moral contagioso, engendros satánicos, etc.

Informante 4

No se conoce de centros de formación profesional que capaciten a las transgéneros para el campo laboral. Las transgéneros adultas actúan como maestras de la transgéneros jóvenes, ellas las asesoran no solamente en cuestiones de presentación personal y modales, sino también en aspectos laborales. Las transgéneros llamadas bromistamente “abuelitas” enseñan a las “novatas”, las técnicas de corte de cabello para damas y caballeros, tipos de peinados, estilos, atención al cliente, etc. Estas “abuelitas” financian la apertura de nuevos locales de estilismo a las transgéneros neófitas.

De igual manera las transgéneros más experimentadas entregan toda su experiencia a las más jóvenes en el oficio del trabajo sexual. Entre las transgéneros se forma una amplia red de amigas que actúa reemplazando los roles de la familia, este círculo de amigas se convierten en el único apoyo que tienen.

Informante 5

En Quito no hay centros de formación para transgéneros y los centros de educación regular no admiten estudiantes transgéneros, el problema principal es la incompatibilidad entre su acta de nacimiento y la identidad femenina externa. Cuando las transgéneros se visibilizan reciben hasta amenazas de muerte, por este motivo desaparecen y aparecen con otra apariencia y con un nuevo nombre femenino, estos cambios de identificación confunde al propio colectivo transgénero que no las puede registrar.

Para los seres humanos, es una pesadilla vivir como fugitivo, disfrazándose solo por ser diferente a la norma impuesta y por asumir con argumentos científicos, responsabilidad, ética y valentía esa diferencia.

Informante 6

No, las transgéneros deben aprender entre ellas el estilo de los trabajos con los que sobreviven. Existen transgéneros que trabajan únicamente para financiar sus cirugías, implantes u hormonación, pues su principal ideal es llegar a ser mujeres fabricadas.

Informante 9

No existen centros de capacitación profesional que permita el ingreso de personas del colectivo transgénero, con sus características particulares…las transgéneros cavilan mucho y por eso son muy creativas…hace falta financiamiento para emprendimientos productivos autogestionados por las propias transgéneros.

Informante 11


No, no existen centros de capacitación que permitan el ingreso de transgéneros sin condicionar su presencia. Algunos directores y rectores de centros de educación suponen que las mujeres transgénero en los establecimientos educativos, pueden ser el motivo para que se produzcan deserciones escolares, desprestigio e indisciplina, es decir la ruina del centro de educación. Muchas transgéneros quieren concluir sus estudios en un sitio en donde se respete su identidad y además se auspicie el desarrollo humano de las y los estudiantes desde la academia.

Informante 12


DIFÍCIL ACCESO A OPORTUNIDADES DE TRABAJO Y SERVICIOS DE SALUD



¿Qué difícil o fácil es para las transgéneros acceder a los servicios de salud o al trabajo?

A servicios de salud se accede, pero los mismos no son en su mayoría ni cálidos ni de calidad, continúa el irrespeto de alguna manera a lo diverso. En cuanto al acceso a un puesto de empleo, esta acción es en la gran mayoría de los casos una quimera.

Informante 1


No existen médicos especializado en personas transgénero. Una trangénero no puede ingresar a una empresa en busca de una entrevista de trabajo, pues los conserjes y otros miembros de seguridad de la empresa les prohíben la entrada por orden superior.

Informante 4

Para las transgéneros es muy difícil, el acceso a los servicios de salud y prácticamente imposible al trabajo. Para ellas es más fácil el autoempleo en oficios como peluquería, costura, esoterismo o cocina, para ellas es imposible insertarse en el mercado laboral como empleadas. En la sección de recursos humanos (de las empresas) son rechazadas solo con verlas. Por otra parte, las profesiones más estructuradas y menos flexibles como las ingenierías, tecnologías o ciencias exactas son más repelentes con las transgéneros.

Informante 5

El personal de las clínicas privadas y hospitales públicos generalmente se niegan a atender a las necesidades de las transgéneros. Para las que tienen estudios secundarios o superiores conseguir trabajo en una institución pública o privada es misión imposible, aunque han presentado centenares de hojas de vida en varias instituciones, nunca reciben una llamada de respuesta.

Muchas transgéneros han permanecido hasta dos años buscando trabajo, al final terminan en la prostitución, aquí el trabajo surge espontáneamente.

Informante 6

En los centros de salud las miran con repugnancia, como si fueran podredumbre. Las transgéneros son excluidas del mercado laboral debido a sus carecías de nivel educativo y a la discriminación social. Las que se visibilizan a edad más adulta, logran completar sus estudios secundarios e inclusive universitarios, sin embargo al momento de buscar empleo son frecuentemente discriminadas sobre la base de su identidad sexual y expresión de género, es decir se las rechaza por ser transgénero. La exclusión laboral crónica no solo reproduce la pobreza sino también fenómenos sociales asociados a esta situación, como delincuencia, adicciones y más rechazo, social. Las personas solo se fijan en los aspectos negativos de las mujeres transgénero, no ven en ellas a seres humanos con sentimientos y buenas intenciones.

Informante 7

Las personas percibidas como transgénero son discriminadas en una amplia gama de áreas, incluyendo la educación, los servicio de salud, el empleo y la vivienda. Las instituciones educativas y las empresas productivas de nuestro país no disimulan su enorme resistencia a la aceptación de la diversidad y complejidad de las relaciones humanas.

La mayor parte de nuestra sociedad, imputa a las mujeres transgénero por su identidad sexual y no les conceden ninguna oportunidad para réplicas. Personas machistas y sexistas, adoptando la autoridad de un juez, les exigen ofensivamente modificar su apariencia y actuar como varones heterosexuales. En el ideario social aún no se concibe la definición de diversidad sexual.

Informante 8

Las transgéneros como todos los seres humanos necesitan seguro médico y protección laboral. Los dentistas las reciben solo en horarios fuera de consulta, por temor a que se les vaya la clientela. Hay médicos que solo con verlas ya se ponen molestos y les dicen que no hay cupos de atención médica. En hospitales públicos, los guardias las reciben burlonamente y todo el personal se aleja de ellas sigilosamente.

Las transgéneros que trabajan como cocineras laboran todos los días de la semana, sin un día de descanso. En la selección del trabajo es en donde empieza la discriminación. Las que han conseguido empleo sufren de acoso moral y sexual, de movilizaciones funcionales descendentes no justificadas, siempre se les asigna el trabajo más peligroso y difícil.

En algunas empresas apenas ven signos de afeminamiento en los varones, buscan involucrarlos en problemas, hasta que consiguen despedirlos, todo por precautelar la honra de los trabajadores.

La variedad de género es atemorizante para todas las personas, para mucha gente hablar de la diversidad sexual es como recibir una propuesta escabrosa, como si el diálogo estuviera orientado a consumar una relación sexual.

Hay personas que encubren sus represiones sexuales, denigrando públicamente a los homosexuales y a las transgéneros, estos individuos son los más feroces al momento de sancionar la diversidad sexual.

Informante 9

A las transgéneros les hace falta servicios de salud, educación, una vivienda digna en donde no sean consideradas vecinas indeseables. Sin recursos económicos, la educación en un bien inalcanzable, una quimera. No existen servicios de salud que atiendan a las transgéneros en sus necesidades de tratamiento hormonal, atención sicológica e intervención quirúrgica.

Informante 10

En algunos centros de salud las rechazan con cualquier pretexto. La oportunidad laboral empieza con la educación, si no hay acceso a la educación, tampoco hay acceso al trabajo.

Las transgéneros que tienen estudios universitarios, han fracasado en todos los intentos de conseguir un trabajo afín a su carrera, lo único que logran es la mirada socarrona o la mirada colérica de los directores de trabajo. Con la legislación actual es muy difícil cedularse en el Registro Civil, a las personas con cambios de fisonomía radical, los funcionarios públicos no les entregan el documento de identificación, esta situación las convierte en indocumentadas y apátridas. Sin los documentos en regla nadie puede acceder a los servicios de educación y salud.

Informante 11


DISCRIMINACIÓN EN LAS UNIVERSIDADES QUITEÑAS.



¿Son discriminadas por sus compañeros de aula, las transgéneros que estudian en centros de educación superior?

Las que han intentado seguir una carrera universitaria, han tenido que vestirse de hombre, aun así, su paso fugaz por estos centros de estudio ha estado plagado de malos tratos, burlas y rechazo general, imposibles de soportar. La deserción estudiantil de las transgéneros es elevada. En las universidades, las y los estudiantes son modernos solo por fuera, en la ropa, en sus gustos musicales, en el modo de comportarse o en lo que les conviene, internamente son sumamente conservadores, un fiel reflejo de nuestra sociedad ecuatoriana.

Informante 4

Las que han intentado continuar los estudios universitarios, también son víctimas de la burla y el rechazo de sus compañeros, en ámbitos académicos les resulta imposible establecer grupos de trabajo, ya que nadie quiere tenerlas cerca, en estas instituciones la exclusión es más refinada y consiste en apuntarlas con el dedo índice, gesticular expresiones de asco, no responderles el saludo, retirarse cuando ellas se acercan, ignorarlas o lanzar imprecaciones contra el colectivo GLBTI. Muchos estudiantes universitarios se jactan de su machismo y no se avergüenzan cuando lanzan expresiones ominosas como: “si Pinochet mató en Chile a inocentes… ¿por qué en Ecuador no se puede eliminar a los maricones, que corrompen a la sociedad?”.

Informante 5

Las que intentaron estudiar en la universidad se enfrentaron al acoso de compañeros y compañeras de aula y terminaron abandonando los estudios a causa de la presión que se ejerció contra ellas. Muchas mujeres biológicas detestan a las transgéneros, pues las consideran unas usurpadoras ilegitimas de su sitial. En las universidades no existe ningún reglamento efectivo que proteja a las transgénero del acoso universitario, esta situación las obliga a renunciar a los servicios de la educación superior.

Informante 7

Las autoridades de los centros de educación superior permiten el desprecio implícito y explicito de estudiantes y maestros hacia el colectivo transgénero; los recursos educativos y los saberes universitarios deberían servir para aumentar la comprensión y el respeto a la diversidad de identidades de género.

También hay crisis educativa en los centros de educación superior, por esta razón las personas con estudios universitarios no evolucionan y no cambian de mentalidad.

Informante 8


El bloqueo de la educación superior para el grupo transgénero es fatal y una razón para su estado de postración económica. Docentes y estudiantes que son percibidos como homosexuales o transgéneros son irrespetados por parte de la mayoría de quienes conforman la comunidad educativa universitaria. En estos recintos de ilustración, los conferenciantes de las campañas políticas, asocian a la identidad sexual y la identidad de género con la mezquindad de la moral burguesa. La exclusión en ámbitos universitarios, varía según el origen étnico de las personas, son mayormente discriminadas las transgéneros indígenas y las transgéneros afros o mulatas.

Informante 9

En las universidades hay mucho discrimen contra las transgéneros. Las universidades reflejan el conservadurismo de la sociedad ecuatoriana y no plantean políticas publicas para erradicar la segregación de las personas transgénero. La universidad ecuatoriana no promueve una educación contra los prejuicios, la discriminación y el acoso moral.

Informante 10

La Constitución de 2008 es solo teoría, en la práctica no hay mecanismos que frene la discriminación de las transgéneros en todos los centros de educación. En los centros de educación superior se práctica una discriminación encubierta, pero igualmente dañosa para la estabilidad emocional de las personas afectadas. Las universidades no abordan la problemática de la discriminación por género y orientación sexual que se practica en sus espacios académicos. En nuestro país, la ley civil y la ley religiosa son utilizadas a criterio personal, generalmente para intimidar a las personas o para presumir de una gran moralidad, sus principios rara vez son practicados.

Informante 11

domingo, 17 de abril de 2016

CASTIGO SOCIAL, ULTRAJE A LA DIGNIDAD HUMANA



¿En dónde se origina el castigo social que se aplica a las transgéneros? 

En el machismo ibérico que llegó con los españoles, pues en los pueblos precolombinos se respetaban las expresiones de diversidad sexual. Con la conquista española llegó el machismo, el racismo, la vanidad, la homofobia, el despotismo y otros defectos sociales que debemos desterrar, tal como ya lo han hecho las naciones civilizadas de Europa.

Informante 4

Las transgéneros son castigadas por la sociedad, a través de prácticas discriminatorias que se originan dentro del hogar, mediante vejaciones y golpizas. Los padres mediante acusaciones mutuas, buscan culparse por la identidad sexual de las niñas transgénero, esta discriminación se extiende a la escuela, en estos espacios académicos, los maestros jamás hacen nada por detener los atropellos que se cometen, todo lo contrario, se premia a los agresores con elogios como: “ese si es un verdadero hombre”.

La estigmatización las persigue en el transcurso de la vida, con el rechazo laboral, muchas terminan trágicamente asesinadas, aun después de muertas se manifiesta la vergüenza familiar, los padres prefieren olvidar a la hija asesinada, en lugar de buscar una condena judicial para los criminales, todo encubrimiento es utilizado con el fin de evitar el escándalo. La propia familia se encarga de borrar las verdaderas razones de estos actos sangrientos, todo para salvarse de ser tildada como: “la familia del maricón”.

La familia prefiere hija muerta, a hija transgénero, solo les hace falta enviar una tarjeta de felicitación a los perpetradores de estos delitos, estos sicópatas se creen justicieros sociales y en la mayoría de los casos reinciden en sus crímenes de odio.

Informante 5

En la estructura patriarcal de la sociedad. En la niñez son obligadas a vestirse de varón, a esta edad muchas transgéneros odian los espejos, ya que la imagen masculina no refleja lo que sienten.

El transgenerismo y la homosexualidad afeminada son vistas como un estado de corrupción moral, pero las personas cambiarían de opinión si por un momento sintieran lo que sienten las transgéneros, si conocieran a una transgénero, a su forma de entender el mundo y de vivirlo, las personas cuestionarían, sus valores, sus creencias y las definiciones de masculinidad y feminidad.

A una mujer transgénero no le interesa modificar las preferencias sexuales de las personas, estos sentimientos son íntimos e incuestionables. La gente debería sentirse segura y feliz con su orientación e identidad sexual, ya que no un hay mecanismo para canalizar la orientación e identidad sexual en una u otra dirección, por simple capricho o para satisfacer a las exigencias de la sociedad moralizante.

Lo más bello es la fluidez de la sexualidad de cada persona y su derecho a buscar una relación afectiva y sexual estable. La promiscuidad sexual es un estado neurótico que refleja las carencias, el egoísmo y la inmadurez de las personas. En una sociedad patriarcal, prevalece “la doble moral”, se enaltece la promiscuidad masculina y al mismo tiempo se degrada la promiscuidad femenina.

Informante 6

En la religión que considera a la diversidad sexual como un pecado que atenta contra la autoridad de Dios, la moral y las buenas costumbres.

En el ámbito de la salud, ya que muchos siquiatras transfóbicos influenciados por dogmas religiosos, consideran al transgenerismo como una patología. En las leyes que por mucho tiempo la calificaron como un delito. La integridad de las personas jamás puede estar debajo de la ley.

En los medios de comunicación se desacreditan a las transgéneros, especialmente en los programas: “tele basura”. Estas payasadas vulgares, son dirigidas por personajes ridículos, falsos y maleducados, en horarios de máxima sintonía.

En la doble moral que reverencia y elogia las proezas sexuales realizadas por los varones, y al mismo tiempo reprime y condena las aspiraciones sexuales de las mujeres.

En nuestro país, el trato que reciben las personas depende de su etnia, de su posición social, de su poder económico, de su género o de su orientación sexual. La equidad es una utopía que atavía a la Constitución de la República.

Informante 7

El primer frente de violencia que encuentra una transgénero es su propia familia, los hermanos las niegan, los padres las agreden, la madre se culpa, el hogar completo es un caos, para que no estalle el infierno las transgéneros buscan refugio en la calle o en la casa de otras transgéneros, los principales responsables de la exclusión social son los padres que no defienden a sus hijos y el Estado que no promulga leyes de protección para grupos que sufren por acoso moral.

La escuela, la familia y los medios de comunicación contribuyen a incrementar la deshonra de las transgéneros, con es lógico nadie quiere establecer una relación comercial con un grupo anatematizado por toda la sociedad, la gente ve a las transgéneros con un temor supersticioso, las considera “aves de mal agüero” y fuente de desastres.

Algunos personajes siniestros no aceptan que el infierno en el que viven, ha sido fabricado por ellos mismos, y se buscan pretextos para culparlos por la basura sicológica que han recolectado, estos individuos en condiciones de autocondenación perpetua, deambulan con la mirada extraviada en el espacio, buscando grupos GLBTI, para herirlos sin misericordia.

Castigar a las mujeres transgénero por los conflictos íntimos que el propio ser no es capaz de resolver, es una estupidez y un ultraje a la dignidad humana.

Informante 8

En el hogar, los padres sufren mucho por las hijas transgéneros, las ven como deshonora familiar, a veces les ayudan económicamente, pero con la condición de que se alejen del hogar para siempre, esta pérdida del vínculo familiar las expone a los peligros que sobrellevan las personas solas y sin historia familiar. Si los padres las apoyaran manteniéndose unidos, la transición de varón a mujer sería menos difícil.

Muchas transgéneros tienen tendencias suicidas, saben que a nadie van a conmover si mueren trágicamente. Cuando regresan al hogar, los padres las presionan para que se vistan de hombre, pero ya han recorrido mucho camino y algunas prefieren prostituirse a volver atrás, o sea lucir como varones. Para una transgénero, prostituirse es ganar dinero para sobrevivir.

A la mayoría de las personas, el mundo de las transgéneros les resulta aterrador, pues creen que es como una enfermedad que se contagia por vía aérea. Las transgéneros son vistas como personas que buscan compulsivamente a toda clase de hombres, porque desconocen que también tiene gustos y sentimientos. La mayoría de las transgéneros son exigente a la hora de escoger su pareja, la prostitución es otra cosa, solo tiene el servicio el cliente que lo puede pagar.

Ciertas mujeres biológicas, no se inquietan cuando sus esposos se acercan furtivamente a otras mujeres biológicas, pero estallan de indignación cuando sus compañeros se aproximan a mujeres transgéneros. Estas damas confundidas, viven patrullando el territorio de las mujeres transgéneros como si estuvieran buscando algún objeto perdido.

Informante 9

En el hogar, las transgéneros reciben los peores castigos físicos de sus padres para cambiarlas. En la escuela no se adaptan al sistema educativo que le exige actuar como varones, eso les genera problemas de aprendizaje y hasta la repetición del año lectivo.

En la escuela y el colegio, viven la peor época, ya que se encuentran entre dos frentes de agresión: la violencia familiar y la burla y acoso moral de los estudiantes. En los centros educativos las transgéneros son tratadas como sujetos corruptos, ante la mirada indiferente de maestros y directivos que no hacen nada para impedir tales injusticias.

Durante la adolescencia, las transgéneros realizan varios intentos de suicidio que las deja trastornadas de por vida. La mayoría huyen del hogar en plena adolescencia, quedando desamparadas en medio de una sociedad que las destruye física, sicológica y moralmente.

Las transgéneros de clóset no tiene ningún problema, ellas se visten de mujer en forma esporádica, no saben lo que significa estar vestida de mujer las 24 horas del día y tampoco les interesa ninguna reivindicación social, la mayoría de ellas buscan placer en la clandestinidad, en el mundo de la prostitución masculina o usurpando las parejas de las transgéneros adolescentes, en otras palabras “pescando a río revuelto”.

La mayoría de varones se vuelven como bestias ante la cercanía de una transgénero, a sus agresiones físicas y verbales se suman propuestas sexuales repugnantes.

Muchas lesbianas viven fascinadas, conquistando a las mujeres transgéneros, su táctica de
enamoramiento es muy caballerosa. Algunas transgéneros ceden ante los galanteos de las lesbianas.

La sociedad ha cambiado drásticamente, es un universo complejo y a veces impredecible, para entender la cosmovisión de los grupos que no se someten al modelo implantado, se debe temer la mente abierta para analizar sin prejuicios cada caso.

Desde pueblitos tropicales llegan a Quito, jóvenes chabacanos y sin cultura urbana, buscando deliberadamente a las transgéneros para que los mantengan, casi todos estos “¡chicos!” terminan casándose con mujeres biológicas. Ante la sociedad, estos varones siempre se exhiben con mujeres deslumbrantes y no se cansan de dar señales de reprobación por transgéneros y homosexuales. Se desconoce la estrategia utilizada por estas personas para ubicar espacialmente en la urbe a las mujeres transgénero.

Informante 10

En la cultura machista, que sobrevalora lo masculino en detrimento de lo femenino y en la religión judeocristiana que las “excluye de la misericordia divina”, negándoles el derecho a existir y adjudicándoles la maldición de Dios.

El machismo es un problema de salud pública que genera víctimas, pero no solo los varones son machistas, también hay mujeres biológicas machistas, gais machistas, lesbianas machistas y hasta transgéneros machistas.

Muchos individuos castigan a las mujeres transgéneros porque las consideran enemigas públicas, estos seres grises no admiten que el verdadero enemigo está dentro de ellos, y con un aspecto intimidante viven esparciendo odio, en contra de los grupos GLBTI.

Muchos jóvenes formados en el interior de familias disfuncionales, no reciben de sus progenitores ni el afecto ni las normas disciplinarias básica, para adquirir una personalidad saludable, en este caos se vuelcan a las calles para integrarse a grupos delictuosos que se especializan en atracar a niños, adolescente, discapacitados, personas de la tercera edad y mujeres transgéneros.

Informante 11

En la falta de educación sexual de la población, una persona sin educación sexual es de alto riesgo. La gente común mira a las transgéneros como hombres vestidos de mujer, pervertidos, excéntricos y corruptores de la sociedad. Esta visión errada, aniquila todas las normas constitucionales favorables a la identidad de género y orientación sexual.

La censura es un ejercicio de invisibilización característico de las sociedades fuertemente represivas. Algunas personas fracasadas, por su proyecto de vida miserable, buscan responsables para justificar su ruina emocional, otras personas aparentemente vigorosas sufren en silencio por culpa de sus propias debilidades, muchos individuos lunáticos buscan compulsivamente “chivos expiatorios” para descargar su rabia infernal, por lo general, todos los sujetos que castigan perversamente a las mujeres transgénero, poseen personalidades defectuosas.

Informante 12

ILEGALES EN SU PROPIO PAÍS


¿Disponen las transgéneros de documentación que les permita firmar
un contrato laboral o establecer un negocio propio? 

La mayoría de las transgéneros no dispone de cédula de ciudadanía ecuatoriana de acuerdo a su identidad, las más jóvenes trabajan sin ningún tipo de documento que las identifique. Cuando van a expedir un documento como cédula de identidad, son humilladas por los funcionarios del Estado, que les obligan a cambiar su indumentaria, con el argumento de que no coincide con la identificación de la persona que tienen al frente, los funcionarios públicos ignoran las multiplicidades del género. Las que se han realizado cambios anatómicos antes de los 18 años de edad y han intentado cedularse no han podido hacerlo, pues en Ecuador no se permite la cedulación de las personas que han realizado cambios físicos videntes, para alterar su fisonomía.

Informante 5

No… no hay relación entre los documentos de identificación de las transgéneros y su aspecto físico externo, semblante que ha cambiado drásticamente por efecto de las hormonas que se han aplicado. La mayoría no cumplen con el sufragio obligatorio en las elecciones presidenciales y en consultas populares. Sin el certificado de votación, aquellas que tienen afiliación al IESS no pueden hacer uso de los beneficios de la seguridad social ecuatoriana.

Informante 6

No, la incompatibilidad entre su identidad femenina externa y la cédula de ciudadanía con género masculino, las vuelve ilegales en su propio país.

Informante 9

Las que han logrado cedularse, disponen de una cédula que no representa a su aspecto físico. Este documento de identificación, no les sirve en la práctica para ningún trámite legal, solo les recuerda que son mujeres atrapadas en un cuerpo de varón.

Informante 10

Muchas transgéneros no tienen cédula de identidad o tienen una cédula con una imagen que no corresponde a su imagen física actual. El Estado debería permitir que las personas transgéneros se reinscriban en el Registro Civil y puedan obtener una acta de nacimiento nueva, con su identidad femenina y su nombre social, acordes, pero sin litigios judiciales escandalosos, largos y costosos.

Informante 11



CONDENA SOCIAL, CONDENA RELIGIOSA Y AUTOCENSURA



¿Qué provoca el desempleo crónico que experimentan las transgéneros? 

La repugnancia que la sociedad siente por ellas, esta situación las condena a sobrevivir en el mundo de la delincuencia. Hay transgéneros que también se dedican a actividades delictivas como robos, asaltos y estafas, cuando cometen estos actos desaparecen por un tiempo y luego reaparecen con un nuevo nombre social.

Informante 5

La situación económica y medioambiental es catastrófica. Su calidad de vida es infrahumana. La población capitalina no reconoce que las características de las transgéneros son fundamentales en la construcción de su identidad. Es muy despiadado exigir que los grupos sociales con rasgos especiales, renuncien a su personalización.

Informante 6

El rechazo de toda la sociedad. Las transgéneros sufren por la falta de ingresos económicos para vivir dignamente y padecen una crisis existencial al no poder cumplir con ningún rol social que justifique su vida.

Informante 7

La expulsión de los espacios públicos. Esto les ocasiona baja autoestima, depresión, ansiedad, soledad, vergüenza, abatimiento, sentimiento de culpabilidad. El resultado de esta situación es el empeoramiento en la calidad de vida y el empobrecimiento del autoconcepto.

Informante 8

La condena social, la condena religiosa y la autocensura. Las transgéneros son agobiadas por sentimientos de incapacidad personal, lentitud en el lenguaje y pensamiento, sentimientos de culpabilidad, desprecio hacia sus propias naturalezas y afección de su salud física y mental.

Informante 9

La vindicta pública. En este embrollo la transgénero padece de angustia, insomnio, fatiga crónica, incapacidad para experimentar placer, conductas autodestructivas, pudiendo llegar al suicidio.

Informante 10

El rechazo de todo el mundo, hasta la delincuencia más avezada se cree moralmente superior, ante las transgéneros. Miseria y desesperación no desamparan nunca a la mujer transgénero, en el “mundo transgénero” la depresión es permanente, se busca refugio en el alcohol y la droga debido al aislamiento, a la falta de ocupación y al rechazo social.

La desocupación también les acarrea incapacidad para concentrarse o pensar coherentemente, atención dispersa, ataques de nervios, problemas digestivos, insomnio, problemas respiratorios, exceso de ansiedad y tensión que favorece el desarrollo de adicciones.

Informante 11

La estigmatización al colectivo, esta marca vergonzosa genera sensación de aislamiento, vergüenza, humillación y afectación en la vida sexual. La autoestima quebrantada es una barrera para la búsqueda de empleo.


sábado, 16 de abril de 2016

UN ESCENARIO HOSTIL



¿Cuál es la situación económica actual de las transgéneros que viven en Quito? 

De pobreza extrema, que se disfraza con mucho maquillaje y con actitudes osadas que irritan a la sociedad moralizante.

Informante 4

Es muy difícil, pues viven en condiciones de extrema pobreza. Las que viven en un solo cuarto tienen muchas necesidades y fácilmente caen en el uso del alcohol, drogas y otras sustancias sicotrópicas. Difícilmente logran permanecer como inquilinas en un solo sitio, los arrendatarios apenas se dan cuenta de la condición sexual de sus huéspedes, las expulsan furiosamente, inventándoles contravenciones que nunca han cometido como robos, fraudes, estupro, pedofilia, escándalos sexuales, alteración del orden público, asociación ilícita, concierto para delinquir, etc. Algunas trans pernoctan en cuartos de diferentes hoteles, ya que nadie desea alojarlas por más de una semana. Las más pauperizadas viven arrimadas a otras transgéneros y en una especie de esclavitud, cumpliendo fielmente todo lo que les ordenan, ellas se conforman con recibir como pago únicamente comida, con tal de no morirse de hambre.

Informante 5

La situación económica y medioambiental es catastrófica. Su calidad de vida es infrahumana. La población capitalina no reconoce que las características de las transgéneros son fundamentales en la construcción de su identidad. Es muy despiadado exigir que los grupos sociales con rasgos especiales, renuncien a su personalización.

Informante 6

Viven en pésimas condiciones económicas, a su penuria económica se suma la burla y la violencia que se practica contra ellas. La situación de precariedad económica esta supeditada a su desempleo.

Viven atrapadas en un círculo vicioso de pobreza, discriminación y confinamiento forzado. Sus ingresos económicos no les alcanzan para satisfacer sus necesidades básicas.

Informante 8

De mucha pobreza, algunas viven de la caridad o recogiendo desperdicios en depósitos de basura. La pobreza es un tabú en el mundo de las transgéneros, las más marginadas viven inventándose historias, para tapar su origen y su miseria. Algunas han emigrado a Europa en busca de mejores condiciones laborales, en este continente terminan prostituyéndose por euros.

Informante 9

Inhumana, viven agobiadas por la pobreza, obligadas al trabajo sexual, expuestas a enfermedades de transmisión sexual, a maltratos, a asesinatos y múltiples formas de violencia de grupos extremistas.

Informante 10

La mayoría sobreviven y mueren en condiciones de extrema pobreza, en medio de un abandono total.

Informante 11

La situación es de mucha pobreza, por las prácticas discriminatorias que tanto en forma soterrada como abierta se mantiene en contra de ellas. Las transgéneros deben resistir en un escenario hostil para preservar su identidad de género.

Informante 12





viernes, 15 de abril de 2016

EXPLOTACIÓN SEXUAL



¿Conoces a transgéneros que sufran de explotación sexual?

Sí, sobre todo a algunas que las he visto trabajar en en el Barrio “La Mariscal” de la ciudad de Quito.
Algunas de las transgénero combinan el trabajo sexual y se esclavizan ante los "brujos" expendedores de droga.

Lo que me sorprendió es que una vez que fui a la cárcel a visitar a un grupo de ellas, vino
otra transgénero, "activista" de un grupo trans, que se sorprendió al vernos allí, pero era la misma expendedora de droga. Ella les iba a dejar droga en la cárcel.

Informante 3.

Algunos varones se involucran emocionalmente con las transgéneros, para prostituirlas y bajo coacción física quitarles todo lo que ganan. Cuando una transgénero busca ayuda policial, siempre pierde, los agentes del orden público creen en la versión del varón que se presenta muy masculino, serio y respetuoso. Ante la ley, el rufián cambia la versión de los hechos y acusa a la transgénero de acoso sexual, robo y otros delitos.

La transgénero es la única perdedora, el proxeneta sale campante y en busca de una nueva víctima.

Informante 4

Hay transgéneros que padecen de la explotación sexual de sus parejas, que por lo general son individuos procedentes de agrupaciones delictivas, la violencia de estos sujetos se manifiesta en golpizas, apuñalamientos e inclusive asesinatos, los perpetradores de estos actos, rara vez son juzgados por la justicia. La explotación sexual conduce a las transgéneros a la degradación e insalubridad. Las que trabajan en servicio sexual utilizan para su faena preferentemente las horas de la noche y de la madrugada.

Informante 5

Las transgéneros que viven de la prostitución callejera son víctimas de asaltos sexuales, robos, golpizas, chantaje, arrestos ilegales, burlas e insultos. Muchas transgéneros que ofrecen servicio sexual son culpadas de los actos de violencia del los cuales han sido víctimas, algunos clientes luego de haber recibido el servicio sexual, deciden golpear a la transgénero y robarle todo su dinero, no conformes con ello, llaman a la policía y con actitudes de víctima manipulan la información de tal forma que la policía si es que no arresta a la transgénero, le pide una amplia suma de dinero para no hacerlo.

Antes de la despenalización de la homosexualidad, en la ciudad de Quito, las transgéneros eran encarceladas únicamente “por visibilizarse”. En el Centro de Detención Provisional, reclusorio ubicado dentro del ex Penal “García Moreno”, muchas internas fueron torturadas y violadas por delincuentes de peligrosidad extrema, hasta el momento nadie ha resarcido a las víctimas por el daño provocado. En esa época algunos miembros de la Policía Nacional se habían especializado en chantajear a las transgéneros, las que no lograban sobornarlos con fuertes cantidades de dinero, terminaban encerradas en el temible reclusorio.

En el Centro Histórico de Quito, varias mujeres indígenas que laboraban como vendedoras de golosinas, protegieron a las transgéneros de la violencia policial, escondiéndolas en sótanos o envolviéndolas con sus chalinas. Las madres de familia siempre realizan actos heroicos, colocándose valientemente en el lugar de otras.

Informante 6

Muchas trabajadoras sexuales transgéneros aseguran utilizar drogas, marihuana y alcohol para poder realizar su trabajo. Las transgéneros que necesitan dinero de urgencia para su sustento, aceptan de sus clientes prácticas sexuales suicidas e iguales a “jugar la ruleta rusa”. En este tipo de prostitución se juega con la muerte todos los días, cada vez que una transgénero sale a trabajar en las calles, deja una nota de despedida, pues tiene la probabilidad de perder la vida en la faena.

Informante 8

La violencia contra las transgéneros que se prostituyen proviene de la policía, de la delincuencia común, de moradores indignados por su presencia en la vecindad, de los clientes, de sus parejas, de otras transgéneros que disputan y compiten por la clientela. Si una persona obliga a otra a prostituirse que le caiga todo el peso de la ley, pero si una persona libremente desea prostituirse que lo haga sujeta a la ley, sin afectar los derechos de los demás y sin denigrarse ni convertirse en una fuente de transmisión de enfermedades letales.

Informante 9

Hay transgéneros que son víctimas de la explotación sexual, estas han sufrido violaciones sexuales que les han dejado graves secuelas en su salud. Este delito cometido contra las transgéneros es la ruta para contraer enfermedades mortales e invalidantes

Informante 10

Muchas transgéneros son víctimas de la explotación sexual, sobre todo las más jóvenes e inexpertas, esta calamidad incrementa su vergüenza, por esta razón, paradójicamente niegan categóricamente la violencia que reciben. Muchas han huido del país para preservar sus vidas, las que viven en Europa sufren en menor grado de explotación sexual que aquellas que han decidido quedarse en el país.

Informante 11


CONDENAN A LAS PROSTITUTAS PERO NO A LOS CLIENTES



¿Cuáles son las actividades económicas más visibles de las transgéneros que viven en la ciudad de Quito?

La peluquería, la cocina y la prostitución. Las mujeres transgénero revelan que la clave para el éxito en el negocio de la prostitución está en no amputarse el pene, quienes optaron por la adquisición de una vagina mediante cirugía, perdieron en este negocio.

Informante 3

La peluquería, la gastronomía, la prostitución y trabajos degradantes que ya han sido rechazados por otras personas. A las transgéneros que han conseguido algún empleo se les asignan las actividades de máximo esfuerzo físico y mínima rentabilidad. A las transgéneros que laboran como cocineras les está prohibido cualquier intento de solicitar aumentos salariales, si no se comportan sumisas y recatadas, son despedidas.

Informante 4

Entre las actividades económicas más visibles se encuentran el trabajo sexual negociado en la calle, trabajo en gabinetes de belleza como empleadas o como propietarias, trabajo en gastronomía, meseras de restaurantes, costureras, esoterismo o choferes. No todas las que se prostituyen lo hacen en la calle o a través del internet, algunas tienen un grupo de clientes a los que atienden en sus domicilios. La prostitución es un evento de supervivencia que tiene corta duración, los usuarios de este servicio contratan a las transgéneros que son casi adolescentes, las más adultas no tienen clientela. Algunas transgéneros trabajan motivadas por el sueño de construirse como mujeres. Ciertas transgéneros, ante la reprobación social, se han visto obligadas a suspender temporalmente su metamorfosis, en esta interrupción han trabajado disfrazadas de hombre, con la decisión de ahorrar dinero e instalarse un negocio. Posteriormente y mejores condiciones económicas, continúan con su transformación.

Informante 5

El estilismo, la gastronomía y las ventas ambulantes. Muchas transgéneros han arribado a Quito con la intensión de buscar un trabajo y no lo consiguen, pero se les abre un espacio laboral en el mundo de la prostitución, pues las ofertas les llueven a borbotones. Para las transgéneros solo es cuestión de perder la vergüenza, la repugnancia y pararse en una calle, con un par de buenos tacones, una minifalda, mucho maquillaje y con una expresión de “mujer de vida alegre” se inician en el trabajo sexual, sin ningún trámite legal que deban cumplir, la edad en la que se inician las transgéneros en la prostitución es a partir de los 16 años. La oferta de sexo es uno de los más importantes negocios, muchas se ofrecen por internet y por lo tanto se convierten en prostitutas costosas, sus tarifas por trabajo sexual son más altas y el ejercicio de la prostitución es más higienizado, discreto y seguro. En una sociedad represiva como la nuestra, el sexo clandestino es muy cotizado.

Informante 6

Se dedican a la peluquería, a la cocina, son propietarias de cantinas, “guarida de gente depravada” o “viven del cuento y la mentira”, pues nadie les da trabajo. No todas las transgéneros hablan de sus trabajos, algunas mantienen su actividad laborar como un secreto, además siempre utilizan un nombre alternativo, por lo que jamás se llega a conocer el nombre real. Su movilidad en la ciudad es intensa, están siempre preparadas para irse a vivir a otro sitio, los vecinos se cansan rápidamente de ellas, ya que las consideran muy peligrosas. El trabajo más decente que puede ejercer las transgéneros es la peluquería y la cocina.

Informante 7

Las transgéneros que consiguen trabajar lo hacen en peluquerías, en restaurantes, como vendedoras o como empleadas de bares y cantinas. El ejercicio del trabajo sexual en las transgéneros es solo por necesidad. Si una persona elige libremente el trabajo sexual que lo defienda, que se ponga la camiseta de trabajadora sexual y de la cara, este trabajo debería recibir el tratamiento de los trabajos autónomos con deberes y derechos. El problema es que los medios de comunicación frivolizan a las transgéneros y las presentan como caricaturas de mujeres, adecuadas para generar chistes de mal gusto y para realizar trabajo sexual callejeado. Para las transgéneros que tienen estudios superiores es imposible encontrar trabajo en su profesión, desde que asumieron su identidad transgénero se les cerraron todas las posibilidades de tener un trabajo digno, las transgéneros que disponen de títulos de tercer nivel, en el mejor de los casos terminan trabajando como peluqueras, la más maltratadas terminan como prostitutas. En el mundo de las transgéneros, se prefiere profesiones liberales, ligadas al arte, a la cosmética, en esos oficios hay menos resistencia en el entorno, los trabajos sobre todo los relacionados con las ciencias exactas son más estructurados y por lo tanto menos flexibles.

Informante 8

Trabajos manuales de poco valor agregado y la prostitución. Es muy desagradable ver a las transgéneros trabajar en la prostitución, pero para las que viven en situación de pobreza extrema no les queda otro camino que perder el miedo, el pudor y la repugnancia o se mueren de hambre. Las transgéneros más jóvenes perdieron la esperanza de encontrar un trabajo digno y a una persona que las ame tal como son, en el mundo de la prostitución los clientes les hacen sentir que valen para algo, mientras haya clientes va a ver trabajo sexual. Algunas personas ingresan al mundo de la prostitución, fugazmente, para dar rienda suelta a fantasías sexuales salvajes y extravagantes, pero la prostitución en la mayoría de los casos no es por vocación, como actividad riesgosa debería ser examinada y vigilada por la sanidad y la policía, para que las sexoservidoras no sean víctimas de la enfermedad y la violencia.

Las trabajadoras sexuales deberían pagar impuestos y tener un seguro social. La regularización de esta actividad, evitaría los sórdidos espectáculos callejeros que las trabajadoras del sexo protagonizan. Las trabajadoras sexuales alquilan sus órganos sexuales para ofrecer placer, muchas personas se ganan la vida alquilando partes de su cuerpo, para diferentes propósitos.

Muchas prostitutas transgénero ejercen este oficio por libre decisión, es la mejor opción de trabajo que han encontrado, en donde pueden negociar con un cliente o rechazar la propuesta, si la oferta económica no les es favorable. El éxito económico alcanzado por algunas de estas trabajadoras sexuales las ha distanciado totalmente de la mayor parte del colectivo transgénero, pero las ha aproximado al mundo de las mujeres biológicas que trabajan como prostitutas de lujo.

En la prostitución opulenta, los clientes son un recurso económico, celosamente protegido por las sexoservidoras, para precautelar su fidelidad. Las prostitutas de lujo disfrutan de mucho dinero, farras interminables y clientes poderosos. Utilizan mucho tiempo en el cuidado obsesivo de su aspecto físico, viven despilfarrando sus ganancias como si nunca fueran a envejecer, la prostitución de lujo también es peligrosa, debería ser regulada por medio de ordenanzas municipales.

Una buena parte del dinero ganado por las transgéneros trabajadoras sexuales, termina en las manos de sus amantes, los mantenidos utilizan esta riqueza para comprar banalidades, sustancias sicotrópicas, alardear poder económico o para halagar a las mujeres biológicas que utilizan para encubrir su “doble vida”.

Informante 9

La peluquería, la cocina, el aseo de servicios higiénicos, pero para algunas transgéneros la principal actividad económica es la prostitución callejera, que es un trabajo sumamente peligroso y además anatematizado por toda la sociedad, pero no tienen alternativa, nunca se han podido cedular, porque fueron inscritas en el registro civil como hombres y en las oficinas de cedulación no las quieren cedular con identidad femenina, esta situación las convierte en ilegales en todas partes. Nadie quiere tener cerca a una persona sin familia, sin formación educativa, sin documentos y en estado de prostitución callejera. Las prostitutas transgéneros más jóvenes reúnen dinero para instalarse un gabinete de belleza, saben que el trabajo que realizan es muy peligroso, cada cliente en un riesgo de muerte. A ningún ser humano le gusta la prostitución callejera, eso es lo último que le puede pasar a una persona, pero no tienen otra forma de conseguir dinero para su sustento.

El trabajo sexual es relegado al plano de la inmoralidad, se condena a las prostitutas, pero no a los clientes que son quienes inducen este tipo de servicio con ofertas económicas seductoras, los clientes merecen un análisis particular, no son delincuentes ni tienen perversión sicológica, sin embargo necesitan de una prostituta transgénero para realizarse sexualmente, para no volverse neurasténicos y para sentirse vivos. Es necesario el diálogo con las autoridades para que permitan el ejercicio de la prostitución a quienes quieran estar en ese mundo, pero en sitios seguros y que no afecte a la sensibilidad de las demás personas. Para muchas personas el servicio sexual es el único modo de ganarse la vida, sin dañar directamente a otras personas. La mujer o varón que ingresa al sitio de trabajo de una prostituta transgénero, tiene dinero en mano y total consciencia de la que va hacer. Algunos varones escogen a sus parejas definitivas de entre las prostitutas transgénero, estas relaciones pueden durar mucho tiempo, pues estos amantes, ocultos del orden social son inmensamente felices.

Informante 10

Son estilistas, trabajadoras sexuales, cocineras o se dedican al esoterismo, pero la mayoría sobreviven en condiciones de miseria y desempleo. En una visita nocturna a los sitios en donde laboran las trabajadoras sexuales, se encontró a jóvenes transgéneros de 16 años de edad laborando sin documentación. Por los cambios faciales extremos que estas adolescentes se han practicado, no van a poder cedularse, estas jóvenes se han convertido en ilegales en su propio terruño. Los hermanos degenerados, de las transgéneros trabajadoras sexuales, sin ningún escrúpulo, captan clientes para sus hermanas. Las prostitutas transgéneros que comparten con su familia las ganancias de su oficio, reciben algún apoyo familiar.

Muchos padres matan simbólicamente al hijo que ha adoptado una identidad femenina, anunciando su deceso y lo recuerdan únicamente con misas de réquiem, como sí en la realidad hubiese muerto. Los familiares íntimos de las mujeres transgénero, deberían recibir apoyo profesional, para superar el trauma que les ha provocado el descubrimiento de una transgénero en el seno del hogar, para afrontar los epítetos infamantes disparados de todas partes en contra de la familia y para neutralizar la burla general.

Informante 11

La peluquería, los tratamientos faciales y corporales, la cocina, las ventas ambulantes y la prostitución. Existe la prostitución transgénero porque hay quien consuma este servicio y porque muchos varones heterosexuales tienen fantasías sexuales que no pueden consumar con sus parejas. Los clientes carecen de educación sexual, lo muestran al intentar mantener relaciones sexuales sin preservativo. Muchas transgéneros que se prostituyen terminan envueltas en un ambiente saturado de alcohol y drogas.

Convencer a las transgéneros de que abandonen el mundo de la prostitución es muy difícil, porque han madurado en ese trabajo, no saben hacer otra cosa y no existe otra actividad económica que se equipare en ganancias. En el mundo de la prostitución reciben mucha violencia física, los conductores de vehículos les lanzan los carros encima y la policía las ahuyenta de las calles echándoles gas lacrimógeno o amedrentándolas con perros policías.

La peluquería y los tratamientos faciales y corporales son los mejores trabajos que consiguen las transgéneros, aquí el éxito radica en la creencia popular de que sus manos tienen un poder especial para detener la calvicie e incrementar el volumen del cabello de sus clientas o clientes. Algunas mujeres transgénero laboran como cocineras de familias tradicionalistas, sin ningún contrato de trabajo, para que sus empleadores no descubran que sus empleadas domésticas son “hombres biológicos”.

Informante 12


QUITO SE HA CONVERTIDO EN UN GIGANTESCO CLOSET


¿De qué sectores socioeconómicos provienen las transgéneros que viven en la ciudad de Quito?

Provienen generalmente de sectores de clase social empobrecida, un bajo porcentaje provienen de clase media, son contadas las mujeres transgénero que pertenecen a la clase social alta, esto con relación a las que somos visibles, pues existen muchas más que son de clóset (ocultas) y no se las puede ubicar con certeza en una de estas clasificaciones.

Informante 1

De todos los sectores sociales, las que se manifiestan en las calles generalmente provenientes de clases sociales misérrimas. Las transgéneros de clases altas prefieren emigrar en busca de sociedades más abiertas. Las que viven en la clandestinidad sufren mucha soledad. Las represiones sexuales desestabilizan emocionalmente a las personas. El precio por no aceptarse a si mismas es demasiado alto. Las personas sexualmente frustradas son neuróticas, resentidas, inmaduras e histéricas, pues andan esparciendo su fracaso por todas partes. Lo más bello es la fluidez de la sexualidad humana. En el mundo de las transgéneros la jerarquía social se mide por las intervenciones quirúrgicas y la terapia hormonal utilizada para convertirse en mujeres. La transgénero “más mujer” es la más valorada.

Informante 4

Las transgéneros manifiestas que viven en la ciudad de Quito, provienen de sectores de bajo nivel socioeconómico. Las que permanecen en la clandestinidad provienen de todos los sectores socioeconómicos, obtener información de sus actividades profesionales es muy difícil. Las transgéneros escondidas, no logran conquistar sus aspiraciones de identidad de género. Estas transgéneros latentes se vengan de su fracaso, denigrando públicamente a las transgéneros patentes.

Informante 5

Las transgéneros nacen en todos los hogares. Su distribución en la población es la misma, tanto en el espacio como en el tiempo. Las transgéneros de las altas clases sociales no se manifiestan públicamente, para no perder su prestigio social ante la vindicta pública. Para las transgéneros de altos estratos sociales, son extremadamente importantes sus intereses económicos, sociales, culturales y políticos.

Informante 7

Las transgéneros nacen en todo tipo de familias. En las clases sociales medias y altas las transgéneros no se visibilizan, para ellas es más importante el poder económico y social que la identidad de género. Las transgéneros de clóset siempre llevan una doble vida, externamente se muestran como caballeros muy masculinos, pero en la intimidad se manifiestan como mujeres delicadas que claman por las caricias de un hombre. Para las transgénero de clóset, el sexo es solo genital o sea “exclusivamente fálico”

Informante 8

Las que trabajan en la calle provienen de familias empobrecidas. Las transgéneros que provienen de familias acaudaladas, se mimetizan entre la población, manteniendo un círculo exclusivo de amistades, para poder expresar su identidad de género. Las transgéneros aristocráticas solamente se relacionan con personas con las que comparten su mismo contenido étnico, son racistas, soberbias, perfeccionistas, impacientes, encolerizadas y se escandalizan por todo lo que observan.

Informante 9

Las transgéneros están distribuidas en toda la población, sin ningún tipo de sesgo. Al ser las transgéneros extremadamente visibles, las personas se fijan más en aquellas que se encuentran en situación de prostitución callejera. Las transgéneros que han priorizado su pertenecía a una clase social y han decidido renunciar a la construcción de su identidad de género, pasan desapercibidas. Para las transgéneros adineradas lo más importante es mantener sin mácula el prestigio social, el poder adquisitivo y la preponderancia de sus familias. La ciudad de Quito se ha convertido en un gigantesco clóset, algunos varones aparentemente heterosexuales, cohabitan carnalmente con diferentes mujeres y no se privan de tener también, varios maridos.

Informante 10

De todos por igual, la creencia de que nacen únicamente en hogares marginales es falsa, las transgéneros adineradas viajan a países más tolerantes para dar rienda suelta a sus fantasías sexuales.
En las clases sociales altas las fantasías transgeneristas son reprimidas por el propio sujeto, que deja de lado su transgenerización, priorizando su estatus social de clase, estas transgéneros frustradas, no pierden su categoría social, pero siempre se sienten mujeres incompletas.

Informante 11

De todos los sectores por igual. Las que provienen de las clases medias y altas renuncian a la feminización de su cuerpo, porque en estas clases sociales lo más importante es el poder económico. Cuando el proyecto personal transgenerista se trunca, se convierte en un acto fallido.

Una transgénero frustrada padece de fobias, obsesiones, neurosis, histerias, delirios, alucinaciones y en muchos casos adicciones. Las transgéneros que provienen de hogares humildes no tiene mucho que perder en materia económica, sino más bien con su transformación pueden ganar dinero en las calles para apoyar a sus familias, convirtiéndose de esta forma en el principal sustento económico del hogar.

Informante 12

jueves, 14 de abril de 2016

CUANDO UNA TRANSGENERO SALE DEL CLOSET, SE ACABA TODO.


Las transgéneros desde muy corta edad sienten que han nacido en un cuerpo equivocado, por este motivo se sienten incomodas con sus partes genitales externas que no se ajustan a su identidad sexual interna.

Entre los 10 y 12 años de edad tienen plena conciencia de ser diferentes, esto les provoca vergüenza, insatisfacción e inadaptación al medio ambiente, algunas han intentado suicidarse en varias ocasiones, esto se muestra en las cicatrices que conservan en el cuello, en las articulaciones y en la zona del pecho.

Muchas de las transgéneros, son expulsadas del seno de la familia a los 13 o 14 años de edad, quedando completamente desamparadas, sin el apoyo de los suyos, lejos del hogar y sin preparación ni estudios. En este estado de orfandad y desesperación, luego de haber sobrevivido recogiendo desperdicios en basureros y pidiendo caridad, entre las 16 y 17 años, ingresan a la prostitución. Con todos los caminos cerrados no les queda más que pararse en una esquina y vender su cuerpo, que es el único bien que aun poseen.

Las transgéneros adultas instruyen a las novatas, a como realizar el trabajo sexual. Las mujeres transgénero son muy aguerridas, por esta razón siempre dan la cara cuando se trata de exigir respeto.

Los “desfiles del orgullo gay” son más bien “desfiles del orgullo transgénero”, la mayoría de gais prefieren mirar esta manifestación de lejos o a través de los noticieros de prensa, radio o televisión.

Los gais no se distinguen morfológicamente de los varones heterosexuales, quienes desean ser identificados socialmente como gais deben hacer mucho esfuerzo para llamar la atención.
Los gais que exhiben “pluma” (amaneramiento) también deben ser respetados.

Informante 4

Las transgéneros asumen su identidad a muy temprana edad, todas manifiestan sentirse mujeres desde que tienen uso de razón, esto les acarrea la pérdida de sus vínculos familiares y las conduce a padecer una marginalidad total en la escuela, en estos centros educativos, sus compañeros de aula la rechazan de todas las maneras posibles y hasta se niegan a sentarse junto a ellas.

Su identidad es mostrada públicamente entre los 14 y 18 años de edad. En la ciudad de Quito no existen ambientes específicos para la diversión y el flirteo del colectivo transgénero, a las transgéneros fastuosas y derrochadoras les admiten el ingreso a ciertas “discotecas gay”, las transgéneros pobres y macilentas tienen vedado el ingreso a todos los sitios de diversión, por esta desventaja, humilladas y resentidas terminan consumiendo licor en botaderos de basura, mezcladas entre inmundicias, moscas, perros callejeros, enfermos mentales, delincuentes, alcohólicos, drogadictos e indigentes. Esta manera de visibilizarse agranda el aborrecimiento de la sociedad hacia las mujeres transgénero.

Las mujeres transgénero, encuentran barreras invencibles, cuando construyen su biografía, estos escollos son el resultado de la acción excluyente de la sociedad. Ante el rechazo general, las perspectivas profesionales, económicas, sociales, afectivas, sexuales y familiares de las personas cambian conmovedoramente, en contra de sus proyectos de vida.

Informante 5

Las transgéneros desde la edad de 3, 4 o 5 años se dan cuenta de que se sienten mujeres, eso lo expresan en los juegos o en los papeles que asumen. Se identifican con el sexo contrario al de su nacimiento, en su forma de pensar y actuar.

Desde la niñez se ilusionan con carreras socialmente asignadas para las mujeres. Las personas salen del clóset entre los 15 y 20 años de edad, sin embargo hay transgéneros que nunca salen del clóset, pero por mucho que se oculten comenten errores y no es extraño verlas en estado de ebriedad o drogadas, desnudándose en la calle… ¡el espectáculo es horrendo y escandaliza a todo el mundo!.

Para las transgéneros secretas, la vida es un calvario que sobrellevan atiborrándose con literatura de autoayuda o alineándose a la reprimenda e intransigencia de alguna secta, ellas son las más implacables cuando se trata de condenar la diversidad sexual.

Informante 6

Los niños a partir de los 3 años, identifican esa incongruencia entre su anatomía y sus sentimientos. La transgénero es un ser humano, cuyo sentir difiere del sexo biológico y del género asignado socialmente, desde que tiene conciencia de estar vivo. Una persona con inconformidad de género es incómoda en todas partes, por este motivo algunas transgéneros prefieren vivir mezcladas entre gais. Los gais son predominantemente masculinos y la mayoría pasan desapercibidos ante la sociedad. A las transgéneros les gusta que las traten igual que a las mujeres. Para las transgéneros es imposible mantenerse ocultas. Los primeros cambios estéticos que visibilizan a las transgéneros se inician entre los 12 y 14 años de edad y se van acentuando con el pasar del tiempo.

Muchas transgéneros han iniciado su vida sexual con mujeres biológicas y como “en cuestiones de sexualidad humana nadie tiene la última palabra”, hay momentos en los cuales les apetece mantener relaciones sexuales con mujeres biológicas, esta mutabilidad deja boquiabierta a la sociedad que no comprende que la mente humana es infinita y no tiene barreas. Las barreras mentales son el resultado de los temores inculcados, de los prejuicios y la cobardía de las personas. En nuestra sociedad, las personas que se muestra desinhibidas son consideradas vulgares, impúdicas y vistas con mucho desagrado.

Informante 7

Las primeras señales de trangenerismo se dan en la niñez, a partir de los 4 años. A esa edad, los castigos de los padres, consejos de la familia y las visitas médicas no modifican nada. Si los padres no aceptan a sus hijos tal como son, los pierden para siempre, para algunos papás “una hija transgénero, es un hijo muerto”. La niñez es difícil, a una transgénero les gustan las cosas de las niñas, para los padres esto es devastador, pero ni a si las lleven al mejor médico, al mejor sicólogo, nadie las cambia, ni su familia, ni la crítica de la gente, ni el temor a la justicia ordinaria o a la justicia divina.

Las niñas transgéneros no suelen encajar en grandes grupos, especialmente con amigos de su propio sexo biológico. Crecen con un sentimiento de vergüenza internalizada, los padres empiezan a observar que se aíslan y pasan más tiempo solas, jugando con prendas femeninas, sus heroínas son las reinas de belleza, las bailarinas, las actrices, las cantantes, las modelos… todas mujeres.

La etapa de la pubertad y adolescencia es aún más crítica, la sexualidad se despierta y las transgéneros se confunden, no saben que son realmente, algunas huyen de la realidad consumiendo sustancias sicotrópicas y hasta tienen enamoradas para engañar a los demás y así pasar inadvertidas.

Cuando empiezan a tener conciencia de su situación, creen que son las únicas en el mundo, que son enfermas mentales, anormales y delincuentes dignas de ser expuestas en las páginas de la crónica roja. Siempre está en la mente de las transgéneros suicidarse.

El transgenerismo no está asociado a ninguna enfermedad mental, en Francia y en Suiza no es una patología, es simplemente una forma de vida diferente. Una enfermedad que no tiene tratamiento médico adecuado, mata al enfermo. El transgenerismo no es enfermedad y por lo tanto no mata a nadie.

La gente sale del clóset a partir de los 16 años de edad, salir del clóset es difícil, pero siempre hay alguien que les da un empujoncito, las jóvenes empiezan a hacerse cambios sencillos, como actuar como mujer maquillándose el rostro, desde allí empieza el problema, ese día marca el momento en el cual el mundo les cierra las puertas para siempre, ya no hay vuelta atrás, a partir de esa decisión empiezan a vivir la otra mitad de sus vidas, la de sobrevivir teniendo sobre sí la condena de todas las personas.

Informante 8

Los primeros signos de una niña transgénero se manifiestan al terminar la primera infancia. La adolescencia de las transgéneros es una pesadilla, para ellas enamorarse de alguien y no poder comunicar esos sentimientos es muy doloroso, desde ese momento experimentan una serie de renuncias y actos fallidos que termina volviéndolas neuróticas, frustradas, resentidas y llenas de odio para todo el mundo. Algunas transgéneros se visibilizan completamente a los 16 años de edad, mientras que otras prefieren permanecer ocultas por siempre, y para compensar sus fracasos deben fabricarse una obsesión compulsiva.

Hay transgéneros que se han construido un mundo de desvarío para no volverse locas, estas fantasías son “una especie de demencia”, en donde todo es mentira, viven acorazadas en un mundo de cuento, se inventan novios guapísimos, experiencias sexuales fascinantes, familias ilustres, viajes románticos a sitios paradisiacos, títulos de nobleza e inmensas fortunas, gracias a este mecanismo sabio de la mente, logran evadir el manicomio.

Informante 9

Desde los 4 años de edad empiezan a notar que tienen sentimientos de mujer, puesto que les gustan las cosas de las niñas y se identifican más con los roles de las hermanas que con los roles de los hermanos. En la adolescencia empiezan a practicarse los cambios físicos que van exteriorizando su identidad sexual. Todas las transgéneros tienen la convicción de pertenecer al sexo femenino, pero reconocen que las múltiples intervenciones quirúrgicas jamás las van a convertir en mujeres totales, por esta situación, muchas de ellas dejan en su identidad algún rasgo masculino, para que la gente pueda apreciar esa ambigüedad y no solo hable de las transgéneros, sino también analice y respete su caracterización.

Algunos varones heterosexuales se visten temporalmente de mujer, para ofrecer entretenimiento en teatros, discotecas o bares, estos “transformistas” no son “travestis” ni “transgéneros”, las mujeres transgénero se visten de mujer hasta para dormir. La vida de una mujer trangénero es un infierno, por estas circunstancias algunas de ellas en sus fantasías alcanzan el cielo, las que viven pregonando sus alucinaciones, se han ganado el apelativo de “locas“. Los dramas de estas féminas podrían hacer reír y llorar a toda la humanidad. Muchas mujeres transgénero, intentan debilitar a la vindicta pública, inventándose historias espantosas de incesto, pedofilia y violación, en las cuales ellas son las víctimas, en el fuero interno, toda transgénero sabe que su condición sexual es independiente de las invenciones y justificativos.

Informante 10

Se visibilizan desde los 14 años de edad, todo depende de donde vivan. Salir del clóset es muy complicado para las mujeres transgénero, si es hijo se teme que los padres lo rechacen, si es padre se teme que los hijos no lo acepten, si es casado se teme que la esposa pierda la razón y que los amigos se distancien horrorizados.

Muchos varones han iniciado su proceso de transgenerización, después de varios años de matrimonio y luego de haber engendrado a una numerosa prole, estos dramas familiares son desgarradores, ya que aun no se ha inventado una receta que mitigue el dolor familiar, especialmente en los hijos más pequeños. La mayoría de los hijos de las mujeres transgénero, vuelven a relacionarse afectivamente con sus padres biológicos, pero en esta nueva oportunidad los llaman como: “tía”, “prima” o “madrina”.

 Cuando una transgénero sale del clóset, se acaba todo, la familia, la reputación, el trabajo y los mejores amigos, debe empezar de nuevo, construyendo nuevas amistades y desarrollando mañas para sobrevivir. El proceso de aceptarse como transgénero es largo, puede durar hasta 10 años, durante este periodo de vacilación, muchas mujeres transgénero mantienen relaciones sexuales con hombres, con mujeres biológicas y a veces hasta con prostitutas. Las transgéneros que permanecen en el clóset son difíciles de ubicar, son muy cautelosas, jamás dan sus nombres, direcciones o datos que las delaten, las tarjetas de identificación que utilizan son fraguadas con ayuda de las tecnologías modernas. Las transgéneros ocultas por lo general no tienen problemas laborales de consideración, pero el costo emocional de no vivir como hubiesen querido vivir es demasiado alto, por eso sufren depresiones, viven perseguidas por sus propias privaciones, padeciendo hasta de alucinaciones.

Informante 11

Las transgéneros saben que son diferentes desde los 3 o 4 años de edad. La sociedad puritana prefiere creer que los niños y niñas son asexuados y sin orientación sexual, pero cuando a una mujer transgénero se le pregunta desde cuándo le gustan los hombres y desde cuándo se sintió mujer, la respuesta es siempre la misma: “desde el día en que nací”. En la adolescencia inician su transformación fisonómica y morfológica en condiciones muy peligrosas para la salud. En la escuela o en el colegio son víctimas de acoso escolar, esto les ocasiona cuadros depresivos, migrañas, aislamiento y bajo rendimiento académico, aquellas que no resisten estos maltratos abandonan los estudios o se suicidan. En los centros de enseñanza nadie detiene a los acosadores, la educación en valores es solo la grandilocuencia utilizada para disfrazar el bajo nivel académico de nuestro país. Mucha gente paranoica anda husmeando morbosamente el comportamiento de la gente, para detectar señales de transgenerismo u homosexualidad, sí es que la descubren empiezan a urdir planes para provocar daño físico y moral en las personas cuya privacidad han invadida. El ataque de homofóbicos y transfóbicos, también se dirige a las personas que políticamente apoyan las demandas de los gais, lesbianas, bisexuales y transgéneros.

Todas las personas entran en crisis de identidad cuando descubren que son diferentes a la norma establecida. La conciencia de poseer una identidad sexual maldecida por la sociedad, provoca en el ser humano un dolor imposible de describir, un duelo que destroza el alma, estos sentimientos desintegradores suelen ser superados en completo silencio. Cuando una transgénero se acepta, mejora su autoestima, que es fuente de seguridad y felicidad, sentimientos necesarios para un correcto desarrollo humano. Las mujeres transgénero que se aceptan y se valoran, tienen un gran sentido del humor y se deleitan parodiándose mutuamente, mediante la exageración de su aspecto físico, rasgos de personalidad o utilizando elegantemente metáforas, en las que se desnudan de sus fantasías, para dejar al descubierto sus debilidades. Las personas que desconocen las expresiones culturales de este colectivo, toman estas manifestaciones en forma textual, mal interpretando su intención.

Informante 12

miércoles, 13 de abril de 2016

TEMOR AL RECHAZO, AL MOMENTO DE BUSCAR UN EMPLEO



¿Cómo afecta a las transgéneros el temor al rechazo, al momento de buscar un empleo?

En gran medida las mujeres transgénero, tratan de presentarse bajo una imagen concordante a su sexo biológico, por otro lado, hay un alto porcentaje de mujeres trans que no intentan aplicar a puestos de trabajo a los que acceden el común de las personas.
Informante 1
Las transgéneros viven permanentemente hostigadas, rechazadas y vilipendiadas. Las burlas y comentarios perniciosos terminan dañándolas sicológicamente, esto las conduce a una autodiscriminación. El temor al rechazo no les permite la formación de un plan de vida real y a largo plazo.

Informante 4

El temor al rechazo se origina en la baja autoestima, la falta de educación, la depresión y la inseguridad. Algunas transgéneros viven en la desocupación, arrimadas a sus familiares, esta situación les genera dependencia, resentimiento, insatisfacción y neurosis. Algunas transgéneros tienen pánico a las entrevistas laborales, porque saben por experiencia propia o ajena que los ambientes pequeños y formales son los más conservadores.

Informante 5

Les afecta gravemente. El temor al rechazo inhibe la creatividad de las personas, disminuyendo su productividad y su vigor. Una persona rechazada, pierde su deseo de vivir y es más proclive a caer en la desadaptación y el vicio.

El rechazo que reciben una persona por ser diferente, es un ejercicio perverso, pero sí la persona rechazada es capaz de mirarse a sí misma y aceptarse como es, en lo bueno y en lo malo, se ha entregado a un ejercicio necesario para ser feliz. La gente que no se acepta a sí misma, tampoco acepta a otras personas y se comporta como un ser amargado y cruel.

Informante 6

El temor al rechazo roba gran cantidad de energía, dejando a las transgéneros exhaustas, esto les provoca comportamientos contraproducentes y autodestructivos. Las personas que han sido aisladas por efectos del rechazo social, poseen destrezas sociales pobres y no son competitivas.

Informante 7

El rechazo las acobarda al momento de buscar formas de subsistencia. Muchas transgéneros tienen pánico escénico, ya que no se pueden mostrar al público sin ser objeto de burla o agresión. En Ecuador, Bolivia, Honduras, Haití y Nicaragua la comunidad transgenerista es el colectivo más injuriado, por esta causa muchas mujeres transgénero sobrevive en estado de desocupación involuntaria. Las mujeres transgénero que han alcanzado un alto grado de madurez emocional, subestiman el ataque de las personas y lo recuerdan como una simple anécdota, que al ser narrada con el humor transgénero, provoca carcajadas en los oyentes.

Informante 8

Afecta mucho, esta población es vista como pervertida. Las personas imaginadas como corrompidas son ahuyentadas en forma directa o subrepticia de todo lado, por este motivo las transgéneros sienten recelo por las entrevistas de trabajo. Las transgéneros no son enfermas mentales, ya que no hay relación entre la identidad de género, la orientación sexual y los desórdenes mentales. El temor al rechazo afecta el desarrollo de la autoestima, las personas pierden sus sentimientos de seguridad emocional, pierden la fe en la buena voluntad de la gente y se autodiscriminan.

Informante 9

El temor al rechazo deja a una transgénero anonadada, fomentado comportamientos irracionales y dando lugar a la regresión y depresión. Las personas rechazas son extremadamente tímidas, tienen dificultades para expresar de manera coherente sus pensamientos y viven a la defensiva. El colectivo transgénero ha aprendido a vivir en medio de una sociedad fuertemente excluyente, desarrollando códigos propios, una nutrida jerga y un gran humor. Las mujeres transgénero son muy dinámicas y alegres, para ellas, reírse de si mismas, es una de las terapias utilizadas para afrontar problemas y hacerlos más pequeños.

Informante 10

El miedo al rechazo hace perder el control de la propia vida, por esta causa las transgéneros renuncian a su transcendencia. En Sudamérica, países como Ecuador y Bolivia son en donde se expresa mayor reprobación hacia el colectivo transgénero.

En medio de una sociedad que rechaza furiosamente a la diversidad sexual, existen las mujeres transgénero, sin la intención de reprobar a nadie y aspirando a ser felices bajo la consigna: “vive y deja vivir”.

Informante 11

El rechazo constante genera en la víctima inhibiciones, sentimiento de culpabilidad, resentimientos, sed de venganza, ira y una necesidad de huida que favorece a las adicciones.

Deberían existir centros médicos de recuperación emocional para borrar el pánico congelando en la memoria de las transgéneros, para que puedan pensar libremente en un proyecto laboral en el que ellas puedan desarrollarse, pues una persona rechazada vive con un sentimiento de culpabilidad indisoluble y con la extraña sensación de haber cometido un pecado imperdonable.

Las personas que son rechazadas, por tener características personales que no pueden cambiar, viven fuera de este mundo, alimentando sentimientos de dolor, odio o venganza.

Informante 12


IMPIDIENDO QUE LAS TRANS CONQUISTEN EL ANHELADO "BUEN VIVIR"


Las mujeres transgénero desempeñan sus actividades económicas principalmente en el trabajo precario, pues el trabajo formal está prácticamente vedado para ellas, por otro lado el desprecio que reciben de la sociedad las ha ubicado fuera de este mundo, como si fuesen una grave amenaza para el orden universal.

La Organización Internacional del Trabajo ha promovido en todo el mundo la noción de trabajo decente, toda faena debe incluir un ingreso digno, normas de seguridad laboral, la protección de un seguro social, posibilidades de desarrollo humano, estabilidad laboral, jubilación y ausencia de discriminación por género.

Es desafortunado descubrir, que el movimiento universal auspiciado por la OIT, se paraliza para las mujeres transgénero de nuestro país, por la coexistencia de una estructura cultural perversa, que ha ignorando a la Declaración Universal por los Derechos Humanos, a la Organización Mundial Contra la Tortura y a la Constitución de la República, entre otros cuerpos legales, para ensañarse con las personas que presentan diferencias por condiciones de género u orientación sexual.

Estas respuestas también delatan la pervivencia de una ideología colonial marcada por relaciones de poder y jerarquías sociales que se expresan en comportamientos discriminatorios.

En nuestra sociedad, el “modelo machista” presenta ampulosamente sus procedimientos, como un prototipo eficaz para ser reproducido en diferentes escenarios.

Las mujeres transgénero han sido discriminadas en base a juicios que se han construido socialmente como un sustento al poder.  Este poder recalcitrante también se ha incrustado en los grupos GLBTI, por eso existen las transgéneros de clóset, las ocasionales, las que no se aceptan, las que se enmascaran denigrando a los demás, las machistas o las que se muestran fastuosamente en las discotecas gay.

Estos relatos demuestran además, que la confluencia de varias exclusiones ahonda la desigualdad y la pobreza, estos escollos generan nuevos fenómenos sociales, impidiendo que las mujeres transgénero conquisten el anhelado “Buen Vivir”.

Eduardo Ramón

martes, 12 de abril de 2016

REBUSCANDO SU SUSTENTO DIARIO


El escenario laboral de las mujeres transgénero a veces es confuso e impredecible, ya que para poder vivir, realizan simultáneamente actividades en el trabajo informal y en el trabajo formal, en algunos casos utilizando diferentes identidades.

Las transgéneros que trabajan como vendedoras utilizan dos canales para ofrecer mercaderías a sus clientes. Las más educadas, venden con la técnica “puerta a puerta”, con este modo de operar, visitan a sus clientes potenciales en el lugar en donde ellos viven o en el lugar en donde trabajan. Sus ventas consisten en productos de consumo masivo como artículos de belleza, alimentos de consumo diario o prendas de vestir. Sus conocimientos sobre ventas son empíricos, pues desconocen las conductas de los clientes, la motivación de ventas, las promociones, etc.

El trabajo es arduo, pues para formalizar las ventas deben visitar a muchas personas, en lugares muy dispersos. Su mayor dificultad es la sicológica, al no haber sido capacitadas para superar las objeciones de los clientes, reciben rechazos, negaciones violentas, portazos y expulsiones con la fuerza pública.

Las más pobres, y con bajos niveles de capacitación y experiencia laboral, rebuscan su sustento vendiendo productos de consumo diario, mezcladas con los comerciantes informales que utilizan las vías públicas, las aceras, los mercados populares o lugares no autorizados.

Como la mayoría de las transgéneros no poseen documentos acordes con su personalidad externa, no han sido incluidas en el catastro de vendedores ambulantes que elaboró el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, para regularizar esta actividad.

 Entre las vendedoras callejeadas transgénero, a menudo se genera una competencia desleal que se arregla con peleas y escándalos públicos, estos contratiempos dañan aun más su alicaída imagen.

Los vendedores ambulantes son la revelación más evidente de la imposibilidad estructural que tienen los países subdesarrollados, para asimilar en su aparato productivo a la totalidad de la población económicamente activa. La población en estado de desocupación continua, es la más proclive a caer en la delincuencia.

Para las transgéneros que trabajan en bares y cantinas, su trabajo consiste en servir bebidas alcohólicas a los clientes y mantener pulcro el local de expendio. En horas pico deben atender a clientes exigentes, en forma rápida y eficaz, trabajan a tiempo completo, generalmente la tarde, la noche y casi siempre los fines de semana y feriados tanto locales como nacionales. Como no tienen formación académica para estos menesteres no saben combinar bebidas alcohólicas, elaborar cocteles y no dominan protocolos de comportamiento, por este motivo no pueden controlar a borrachos que se comportan salvajemente.

En bares y cantinas populares, se da un consumo excesivo de bebidas alcohólicas, en este caos se produce sexo promiscuo y eventos delictuosos, muchas transgéneros son forzadas por varones idiotizados por el consumo de alcohol a tener relaciones sexuales, sin protección. 

Para las transgéneros que sufren estos abusos es muy difícil buscar apoyo en sus empleadores o en las autoridades, la sociedad es eminentemente transfóbica y como siempre, el peso del conservadurismo inhabilita la actuación de la ley.

En la población capitalina, la sociabilidad entre las personas es impersonal, por esta razón hay la percepción de que se está produciendo un cambio gigantesco en la elaboración de los conceptos de las personas, pero los juicios de la gente sobre las transgéneros y los homosexuales casi no han cambiado, la gente ha enmendado su trato hacia las transgéneros, esta enmienda se produce básicamente por el miedo que genera enfrentarse a la ley. Desde lo más íntimo de su ser, la mayor parte de la población siente repulsión por homosexuales, bisexuales, intersexuales y transgéneros. A una mayor visibilización de la diversidad sexual, en algunos sectores sociales se incrementa, la homofobia, lesbofobia, transfobia, bifobia, etc.

Algunas mujeres transgéneros procedentes de Colombia, el Caribe o la Costa ecuatoriana, buscan su sustento en el oficio de la lectura de cartas del tarot, lectura de manos, adivinación según horóscopo o limpias energéticas de personas y de domicilios, su estrategia consiste en brindar al cliente atención personalizada y prometerle absoluta confidencialidad. En este submundo dominado por la magia, las personas creen que ciertas plantas endémicas de la serranía o la amazonía, tienen la propiedad de transmitir energías a los seres humanos, para sanarlos física y espiritualmente La adivinación y la brujería son prácticas sociales clandestinas, ejercidas en consultorios ubicados en sectores urbano-marginales, en viviendas abandonadas, cementerios o sencillamente en el cuarto de un hotel mísero.

Personas agobiadas por trastornos sicosomáticos creen que hay seres dotados de poderes extraordinarias y con la capacidad de solucionar problemas ingresando al mundo corporal de las personas, para modificar su estado de salud o sus sentimientos. Las compradoras de este servicio, son por lo general personas de baja escolaridad y con una vida torturada por el estrés, la angustia, problemas sexuales, problemas afectivos, violencia doméstica, resentimiento social, envidia, celos, coraje, frustraciones, obsesiones y exceso de trabajo. Algunas personas de ámbitos sociales y académicos elevados, también recurren a la adivinación en un momento de crisis, con la expectativa de conseguir un cambio “milagroso” en sus vidas. Los consultorios esotéricos también son visitados por personas con enfermedades engañosas, crónicas o catastróficas, con esta clase de dolencias, la falta de atención especializada agrava aún más el estado de salud de los enfermos.

El recurso terapéutico que las transgéneros utilizan con sus pacientes es la sugestión, creada por el sincretismo de creencias ancestrales africanas e indígenas con ritos tomados del catolicismo. En la mayoría de los casos el trabajo de la transgénero consiste simplemente en escuchar, aconsejar o consolar al paciente.

Desde la Costa ecuatoriana arriban a la ciudad de Quito, de vez en cuando, los “enchaquirados”, un grupo de mujeres transgénero que se dedican a la sanación espiritual, el aspecto físico de estas terapeutas del alma es impactante, por el resplandor de santidad que esparcen. La medicina tradicional es uno de los pilares fundamentales de la cosmovisión de los pueblos rurales e indígenas de Ecuador, por este motivo, los “enchaquirados” son muy reverenciados en la placidez de sus comunidades.

Eduardo Ramón